lunes, 19 de octubre de 2015

Sémuh asina´- Félix Barroso Gutiérrez 19/10/2015 (Periódico Extremadura)

Tatquello de sémuh asina ya lo inmortalizó Luis Chamizo Trigueros en su Miajón de los Castúos . Pero dejemos atrás a aquel poeta que tan estrechamente colaboró con los espadones alzados en julio de 1936 (su recompensa tuvo) y remontémonos a tiempos más recientes, cuando algunos no habíamos visto la luz y otros ya eran zagalones. Moría la década del cuarenta del pasado siglo. La dictadura del general Franco estaba en su sazón. Cuatro chavales se entretenían en arrojar piedras a una laguna situada en el ejido comunal. Esperaban a que las culebras de agua asomaran la cabeza. Sin que ellos se percataran, a sus espaldas, un maestro de instrucción primaria, forastero, merodeaba por aquellos andurriales.

Uno de los zagales, alzando la voz, le espetó a otro: "No jundéih brúhcuh tan grándih ni loh jundéih de robrazu; cogi una piedra alapaína y jundéala de sansabanilla, veráh cúmu l,afilóchah la chinóhtra a la ciguta". El maestro, escuchando aquella jerga, se acercó y, dirigiéndose al muchacho, le riñó, malhumorado: "¿Por qué hablas en lengua de perro moro?" El chavea, con voz tímida y respetuosa, le contestó: "Nusótruh no sémuh pérruh ni móruh; eh que sémuh asina". El maestro, soliviantado, le arreó un bofetón. Al día siguiente, mandó copiar doscientas veces a los muchachuelos de la laguna algo así como: "Siempre hablaré correctamente en castellano". Tal y como me lo contaron, os lo cuento. Los testigos están vivos. Eran los tiempos en que España era Una (si hubiera habido otra, muchos se habrían marchado a ella); Grande (en ella cabían los españoles, los burros y los gorrinos) y Libre (se podía hablar de fútbol y de toros).

Años más tarde, cuando un servidor andaba liado con tareas pedagógicas en la comarca de Las Hurdes, en plena democracia, por aquello de andar inmerso en la organización de las fiestas de San Blas, redacté el programa de festejos en el dialecto que se habla en la zona, fruto de las influencias astur-leonesas de la Repoblación medieval con el sustrato indígena. Al poco, sobre los carteles pegados acá y acullá unas manos anónimas escribieron "Hurdano serás tú". Manos con toda seguridad acomplejadas, negativistas y que renegaban de su identidad y sus raíces.

En la escuela nos zurraban "por no saber hablar". Nos tildaban de "baturros" y otras lindezas por el estilo. No entendíamos por qué hacían mofa de nuestro habla dialectal cuando nuestros padres y abuelos guardaban como oro en paño las obras completas de Gabriel y Galán, muchos de cuyos poemas estaban escritos en tal dialecto. Y, desgraciadamente, la avasalladora sombra castellano-parlante continúa siendo alargada. Nos llenan de rótulos nuestras rutas turísticas, nuestras dehesas, nuestras calles, ríos y gargantas, y nos los garabatean, con alambicada cursilería, en un castellano que chirría por los goznes de su rica y arcaica toponimia.

"Sémuh asina" y orgullosos debemos estar de nuestras patrias infantiles. Para que nuestra lengua, la de carne sin hueso, no se convierta en una renegada y se vuelva melindrosa, andamos batallando muchos. Ahí tenemos a nuestro buen camarada Ismael Carmona García, alma máter del "Organo de Seguimiento i Coordinación del Estremeñu i la su Coltura", con columna semanal en este periódico, luchando a brazo partido por desfacer entuertos. La Administración regional debería mojarse y meter en el currículo escolar la asignatura Las hablas extremeñas . Es lo suyo, porque "sémuh asina".

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