miércoles, 14 de mayo de 2014

EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS

La Pingolla: EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS.

“Mi padri –me contaba Agustín Sánchez Floriano, al que conocíamos por Ti Agustín “Patina”-aunqui era coju, corría máh que tóh loh gaboléruh del pueblu”.  Era muy cierto que Justo Sánchez Domínguez, nacido el día de San Lesmes de 1895, era cojo.  Pertenecía a una saga familiar casi comparable a los últimos clanes cazadores y recolectores de la Prehistoria.  De su propiedad era una antigua escopeta de avancarga, a la que tenía gran respeto y gran cariño.  Pero entre los robledales del paraje que llaman “El Manantial del Lobo”, le jugó una mala pasada.  Se le disparó y le alcanzó el pie.  Fue atendido tardíamente y la gangrena comenzó a hacer de las suyas.  Le tuvieron que cortar la pierna por encima de la rodilla.  Desde entonces gastó unas muletas artesanales.  Pero el corría que se las pelaba y, afianzando una muleta sobre la parda tierra, daba un salto y sobrevolaba ágilmente las paredes que cercaban las fincas.  Máximo Sánchez Martín (para entendernos, Máximo “El Pecero”), nieto suyo, me refería hace poco que “el su agüelu Juhtu era un galgu”.  “A vécih –cuenta Máximo-, me se ponía a echal una carrera, cuandu yo era muchachu, y él, con la pata cortá, me ganaba siempri”.

     Ti Justo, hijo de Cayetano Sánchez López, natural del pueblo de Aceituna, y de Agapita Domínguez Calvo, fue el patriarca del clan de “Los Patinas”.  El apodo estaba muy claro:  el miembro mutilado pasó a ser “La Patina” para los vecinos del lugar. El hecho de que tuviera una pierna amputada y corriera más que todos los mentirosos del lugarejo hacía bueno el viejo refrán.  Ya pueden jactarse todos esos pinochos del PP  de sus manos y patas largas, que, con toda seguridad,  serían cogidos mil veces antes que Ti Justo, ya que a éste no le agobiaban el peso de las mentiras.  Porque la cuenta se pierde a la hora de enumerar las crueles y descaradas trolas de las escuadras “peperianas”.  Lo mismo al hablar de Bárcenas que de Perico el de los Palotes.  Sus mentiras, de sobra mal digeridas por el pueblo llano que sabe reconocerlas, se ha erigido en todo un rosario injusto, doloroso y antidemocrático, llevándonos al desguace de todo un Estado de Bienestar, con la destrucción de servicios estatales y derechos ciudadanos, que han afectado desastrosamente a los más vulnerables de la sociedad.  Han robado a manos llenas, a la vez que se pasaban por el arco del triunfo el ejercicio de la gobernabilidad, pues no había otro ejercicio que tomar decisiones en contra de la clase trabajadora y publicarlas en el Boletín Oficial del Estado.   Y cuando les ha venido en gana, han pactado con el PSOE, al que tampoco hay que dejar atrás, y nos arrojaron unos y otros a la boca de los tiburones.

     Ahora, cuando ya han sonado las campanas de las próximas elecciones, se ha montado un despampanante Retablo de las Maravillas, que le hace más que sombra al del Manco de Lepanto, otro lisiado como Ti Justo “Patina”.  Los Chanfallas y Chirinos ya están desparramando el humo suficiente para crear los correspondientes efectos psico-sociológicos entre la plebe.  Esa España que se vende a precio de saldo, con una deuda de 3 billones de euros, con 6 millones de parados, 2 millones que han tenido que hacer las maletas, de miles de personas que pasan hambre física y otras necesidades… se está convirtiendo, por obra y gracia de los titiriteros del PP, en la UNA, GRANDE y LIBRE de aquel cuyo grado de general se subió al podio del superlativo.  Solo humo, pero ¡pobre del que no sea capaz de ver las maravillas del retablo!  Será tildado de bastardo y de confeso, algo insufrible para un cristiano viejo.

     Y en estas andábamos cuando, en nuestra no tan extrema y dura Extremadura, Fernández Vara, beatífico conductor de la socialdemocracia regional, ha cogido con el pie cambiado a Monago Terraza, jefe de estos terrenos del Oeste y especialista en pirotecnias (incluidas consignas anarcosindicalistas, pentagramas de Extremoduro y revoloteos de los Palomos Cojos).  No se esperaba nuestro Presidente lo de la moción de censura y no ha sabido asumir que tal mecanismo parlamentario es un auténtico y necesario ejercicio constitucional y de libertad democrática.  Acusa Monago a Vara de querer “partirle las piernas”, y todo un sarpullido de rojez, que no de barón rojo, se le ha extendido desde la cotorina a sus partes pudendas.  Pues Ti Justo “Patina” tenía un don especial para eliminar no solo sarpullidos, verrugas y clavos, sino otras afecciones más serias de la piel.  Heredó tal virtud de su abuelo paterno, llamado Andrés Sánchez y que era natural del pueblo hurdano de Rivera Oveja, teniendo por esposa a Ana López, de Aceituna del Canchal.  Con sus fórmulas y realismos mágicos se fue a la tumba cuando se festejaba la efemérides de Santa Leoncia.  Año de 1969.  Su nieto Máximo “El Pecero” se quedó con las ganas del formulario y el responsorio.

     A Izquierda Unida y al PREX-CREX (¡qué chirriante sonido!) les toca meter la llave en el agujero.  Escuchando a la caverna mediática (el jueves mismo, en 13 TV, o sea la casposa y trabucaire televisión de los obispos) y las infamantes declaraciones (o mejor, micciones fuera del tiesto) de “preoscuros” miembros de la derecha (llámense Miguel Cantero, Carlos Floriano, Alberto Ruiz Gallardón, Iñigo de la Serna y otros compañeros mártires), partidarios somos de taparnos las narices y ¡que triunfe la moción y el jamón con chorrera!  IU y el PREX deben poner en cada platillo de la balanza las canalladas del PP y el PSOE y, luego, dejar que San Miguel Arcángel  coloque el fiel en su debido sitio.  Si se reconoce que la trirreme que lleva el nombre de Extremadura hace aguas por todas partes y que sus remeros van borrachos, el platillo se basculará a favor de la moción.  Puede que la mayoría de los extremeñitos de a pie así lo crean, lo que no sería de extrañar en una Extremadura que parece ser que sigue siendo sociológicamente de izquierdas, pese a los graznidos y a la última pasada de las gaviotas.

     Que las fuerzas minoritarias de la cámara, sabedoras de ser propietarias de la llave, exijan al menos malo de la película el cumplimiento, bajo notario, de unas tablas de la ley que abarquen desde la res pública en manos del pueblo hasta una urgente reforma electoral que haga justicia con las minorías.  IU ya le apretó, en su día, los testículos al PP, pero muchos mandamientos no se han cumplido y, si alguno de ellos, tintado de rojez, ha cristalizado, ha sido para mayor gloria de la derecha.  Así lo oigo una y otra vez de boca de los que van andando o en burro en ese mercado multicolor, dominical y cosmopolita del pueblo de Ahigal, adonde acudo muchos domingos a tomarme  los vinos con mi corrobla heterodoxa.

     A lo mejor ahora ha llegado el momento de presentarles los mandamientos a los otros, a los que no pasan de rosados, fiscalizando cada paso que den al frente y mirando con lupas de grueso aumento cada gesto de sus caras.  El caso es ser como las muletas de Ti Justo “Patina”, que se convertían en alas y alentaban a su dueño a ganar y atrapar, a la carrera, a los mentirosos que, ahora, pretenden armar retablos de las maravillas en todos y cada uno de nuestros pueblos.

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