domingo, 6 de abril de 2014

Entrevista de Salvador Vaquero a Félix Barroso Gutiérrez - Periódico Extremadura - 05/04/2014

Ayer, sábado, no hubo Pingolla en el Periódico Extremadura, pero sí una entrevista que realizó Salvador Vaquero a Félix Barroso Gutiérrez. Traemos, a este espacio, la entrevista completa, pues tanto en la edición en papel del periódico, como en la digital, ha sido reducida de forma más que considerable y de una manera más que sospechosa. Está claro que los medios de comunicación oficiales están al servicio del poder instituido y no conviene dar plena voz a las personas que, como Félix, hablan sin pelos en la lengua, como se suele decir. Estamos en la sociedad en la que, por un lado, se encumbra a los pusilánimes, aduladores al poder y pendencieros de la salsa rosa, para mayor atontamiento de las masas -que es como nos ven, como masa y no como seres humanos- y, por otro, en la sociedad de la postergación de las personas o colectivos libres, autogestionarios y luchadores en pos de la verdad y de la justicia social. Nada nuevo, por otra parte, bajo el Sol. El Estado, se vista como se vista, nunca nació para garantizar la libertad de las personas a expresarse, ni, sobre todo, para respetar su libertad de conciencia, sino más bien para todo lo contrario.

    ¿Cómo se define Félix Barroso Gutiérrez?
Lógicamente, no como un extraterrestre, aunque, a veces, desde lo alto de la pingolla en la que me encaramo, me siento una garza (no real, sino republicana) escudriñando los humedales, o secarrales, que me circundan. Posiblemente, de haber vivido en tiempos de la Inquisición, me habrían quemado en la hoguera. Si hubiera sido en la primera mitad del siglo XIX, seguro que andaría con la cuadrilla de “Los Muchachos de Santibáñez”, considerados como los “primeros anarquistas extremeños”. Y en caso de haber sido mozo en los años 40 del pasado siglo, me habría integrado en la guerrilla antifranquista, conocida popularmente como el “maquis”.

    ¿Qué conservan Las Hurdes actuales de las que retratara Buñuel?
Las Hurdes que retrató Buñuel fue todo un montaje tenebrista. Los mismos cuadros y escenas con idénticos paisanos, a los que pagó unas pesetas para que improvisaran un cruel teatro en tonos dramáticos, grises y negros. Relataba –valga el ejemplo- que jamás escuchó una canción por los pueblos jurdanos y, luego, a él le gustaba rodearse, en la taberna del pueblo de La Fragosa, de mujeres jurdanas que le cantaban hermosas coplas y romances y de geniales tamborileros, mientras de hartaba de vino y de carne de chivo. Los descartes encontrados en la casa familiar de Calanda, donde nació el famoso cineasta, ponen de relieve otras Hurdes más coloristas y vivas. Las Hurdes, como se ha puesto de relieve estos últimos años, es todo un hospitalario y solidario solar que se erige en un islote arcaizante y cargado de valores folklóricos y etnográficos dentro del mundo hispánico.

    ¿Crees que la mención hurdana en autores como Gabriel y Galán o Víctor Chamorro ha sido determinante en la publicidad de la comarca?
Gabriel y Galán, como buen hacendado católico y paternalista, hizo una pintura conmiserativa de la casta de los “pidiórih” jurdanos (pedigüeños de oficio, que, bajo sus ropas harapientas, ponían cara de circunstancias, cuando en realidad eran los fieles herederos de Rinconete y Cortadillo). Víctor Chamorro también se dejó embaucar por ciertas impresiones y la consabida y estudiada retahíla de lamentos de muchos jurdanos, desconociendo la auténtica socioantropología de esa antigua comunidad de pastores. Lógicamente, ambos han contribuido a una publicidad no muy acertada de ese territorio.

    ¿Por qué no dejan de arder Las Hurdes?
Las Hurdes han ardido a raíz de la abusiva repoblación forestal iniciada por la dictadura franquista, cuando los montes de la comarca, que fueron y siguen siendo de titularidad comunal (no estatal ni municipal), los catalogaron de “Utilidad Pública”, metiendo los pinos y los eucaliptos casi hasta los umbrales de las viviendas. La repoblación forestal con especies alóctonas hundió tres fuentes de subsistencia de los jurdanos: la cabaña caprina, el carboneo del brezo y el sistema de rozas para la siembra del centeno. Es muy natural por ello que los habitantes de las serranías jurdanas odiaran a tales árboles. Hoy se intenta corregir aquellos abusos, repoblando con especies autóctonas.

¿De quién es la culpa de la desaparición casi absoluta de la arquitectura popular hurdana?

De todos un poco: de los propios habitantes de Las Hurdes, que se sentían avergonzados de unas viviendas que, siendo bioclimáticas y adaptadas a sus necesidades seculares, fueron descritas por escritores de tres al cuarto como zahúrdas o antros repugnantes. De aquí que los vecinos en cuanto dio en subir el nivel de vida, pasándose de una economía de subsistencia a otra de mercado, construyeran casas modernas, abusándose de los fibrocementos y levantándose, en algunos casos, horribles edificaciones de tres y cuatro pisos, sin que las autoridades municipales ni la Administración regional pusiera coto a tales desmanes. Se mató una verdadera gallina de huevos de oro y, hoy en día, la mal llamada “arquitectura negra” es todo un vestigio destartalado, que, poco a poco, se va convirtiendo en un rimero de escombros.

    ¿Estamos viviendo una edad de oro de las letras extremeñas, o sólo el bostezo de un pueblo adormecido?
Extremadura, la que históricamente nos han vendido como tierra de conquistadores (cuando en realidad es una tierra donde quedan muchos derechos por conquistar), encaja mejor, actualmente, dentro de los barrotes de esa jaula de parados que solo abren la boca para bostezar como pueblo adormecido (preciosa metáfora). Con todos esos palos a la Educación, gravámenes al mundo de la cultura, universitarios que tienen que marcharse allende nuestras fronteras y aberrante manipulación ideológica de las pedagogías de ese conglomerado cavernícola que integra la derecha de este país (neoliberales, neoconservadores y herederos ideológicos del franquismo), no están los tiempos para muchas líricas. De todas formas, siempre hay gente nadando a contracorriente que logra mantener como puede los laureles de sus cabezas por encima de las aguas.

    ¿Crees como decía el viejo maestro Juan Blanco que en estos tiempos “nos mean los de arriba y nos dicen que está lloviendo”?
Don Juan Blanco, maestro que dejó honda huella en el lugar donde nací, donde ponía el ojo ponía la piedra. Y no solo es que quienes manejan los hilos de esas marionetas que somos la gente de a pie nos meen en la cotorina y nos digan que está lloviendo, es que ya el chorro está cayendo dentro de nuestras bocas y hay muchos extremeñitos que no tienen donde caerse muertos que, encima, se relamen golosamente. A veces parece como si el masoquismo hubiese hecho estragos en este bellotero pueblo y miles de “empalaos” arrastrasen a diario sus cadenas por las villas y lugares de Extremadura.

    ¿El pueblo está anestesiado ante tanto político mangante y se contenta con esperar un milagro?
Dice un viejo adagio “hágase el milagro y hágalo el diablo”. Y hay otro que afirma que “solo a los tontos del bote les hace la virgen apariciones”. Los que somos heréticos y heterodoxos esperamos que se allegue el demonio y haga alguna de las suyas, pues posiblemente nos irá mejor que con tanto banquero y político corrupto de confesión y comunión diarias y que se dan golpes en el pecho como si fuesen gorilas. Como en los antañones cuentos que tantas veces me relataron las bocas desdentadas, solo los pastores tontorrones, que se tiraban la mitad del día adormilados, esperan y creen en los milagros y, luego, a la postre, tenían que ir con los cencerros al cuadril y las pellicas bajo el brazo. Por desgracia, entre nuestros canchos y encinas, siguen creciendo más espesos que las jaras docenas de borregos de tal índole.

    ¿Hay tanto farsante en las letras como en la política?
En los tiempos de tribulaciones, los farsantes abundan por doquier. Ya se sabe: “a río revuelto, ganancia de pescadores. Pero también se sabe que “a cada cerdo le llega su San Martín”.

    ¿Crees que la infanta doña Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia ha puesto en jaque a la monarquía?
Nombres tan cargados de pomposidad y ufanía, aparte de darme arcadas, son capaces de poner en jaque cualquier cosa. Pero la monarquía española, como bien dijo José Antonio Primo de Rivera, “cumplió su ciclo, se quedó sin sustancia y se desprendió, como cáscara muerta, el 14 de abril de 1.931”. Una institución tan antidemocrática, tan endogámica, tan poco resolutiva, tan relamida, tan zahumada por clericales turiferarios y heredera de una oprobiosa dictadura tiene muy poco recorrido en una España habitada por paisanos que, a nada que se les rasque, no les sale sangre azul, sino virtuosa y rabiosamente anarquista.

    En julio del año pasado vaticinaste una moción de censura contra Rajoy, ante los escándalos de corrupción, pero parece que no llega…
Todo parecía que la socialdemocracia española forjaba en sus fraguas la caja de los truenos. Pero, a la hora de la verdad, le he pasado mucho su miedo al ridículo y su pesado pasado como para enmendar planas a la derecha, que es, en muchos aspectos, su viva imagen y semejanza.

    Apuntabas también que Rubalcaba carece de legitimidad para encabezar la moción…
El alopécico Rubalcaba, superviviente Rasputín de la política, al igual que otros dirigentes del PSOE, está demasiado manchado como para sacar la cabeza fuera de su caparazón. Me apenan las bases socialdemócratas de este país (no me atrevo a calificarlas de socialistas), instadas a aplaudir hasta con las orejas a sus jefes de centurias, los que han privatizado empresas públicas donde después se han colocado con nóminas multimillonarias; los que iniciaron los tijeretazos; los que, junto con el PP, reformaron el artículo 135 de la Constitución Española, que fue todo un golpe de Estado encubierto para dejarnos en manos del neoliberalismo financiero internacional y los que traicionaron sus ideales y dejaron a sus bases a los pies de los caballos.

    ¿Siguen existiendo dos varas de medir entre políticos y ciudadanos, como antaño?
No dos varas, sino doscientas. Y no turolenses, sino alicantinas. A las varas de nuestro Fernández Vara y su compadre Monago Terraza las echamos de comer aparte. Según les van creciendo sus pinochas napias a nuestros diestros y siniestros políticos (se libra una izquierda éticamente libertina y libertaria), se alargan aún más sus vareas de varear al pueblo llano.


    ¿El Papa Francisco supone un paso adelante o un simple lavado de cara del catolicismo?
Cuando el Papa Francisco se acabe de calzar las rotas albarcas del pescador y se desprenda de otras púrpuras, entonces podremos hablar de la Iglesia de los Pobres. Pero todavía no lo hemos visto con el látigo en la mano, arrojando a los mercaderes del templo. Muestra maneras, pero la revolución a favor de los desheredados requiere mayor arrojo y menor contemporización con los poderosos del mundo.

    ¿Extremadura deseaba una derecha moderada o no aguantaba mantener un cortijo socialista?
Pienso que el pueblo extremeño es, sociológicamente hablando, de izquierdas. Cuando el PSOE les ha salido rana, ha habido mucha frustración. Y el socialismo tenía honda raigambre, por herencia histórica, en las tierras de Extremadura. Mucha gente, al sentirse de algún modo traicionada, se ha echado, en las últimas convocatorias electorales, en manos de la derecha. No sabemos qué ocurrirá de aquí en adelante: una derecha metida a populista puede seguir llenando su despensa de votos, o puede que el pueblo se decante, en parte, por una IU que haya encontrado su sitio, como referente ético, no lastrada por su pasado, que no confunda a los posibles votantes y que no venda su alma ni a Dios ni al Diablo. Los regionalistas del PREX-CREX (ya podrían eliminar lo de CREX, pues malsuena a antediluviano crujido), tendrían algo que decir siempre que mantengan el ideario del padre del regionalismo extremeño, Antonio Elviro Bereguer, fusilado por los fascistas en 1.936; un ideario teñido de extremeñismo y de profundo cuño progresista, que nada tiene que ver con una pazguata socialdemocracia regionalista y menos con una Extremadura Unida vendida, interesadamente y como desguace, a la derecha.

    ¿El futuro de España se llama federalismo?
El futuro de España debería erigirse en una Confederación Ibérica, basada en el principio federativo o federalismo social, adaptando a nuestros días aquella Unión de Comunidades Autogobernadas, de las que sentó sus bases Pierre-Joseph Proudhon.

    Y para terminar, ¿te gusta que te califiquen como el Labordeta extremeño?
Me embarga el cariño que le profeso a José Antonio Labordeta, el correcaminos de potente voz y que llamaba a las cosas por su nombre. En muchos aspectos, nos parecemos, pero dejemos que él siga, ahora, recorriendo ignotas galaxias y dejando una estela de polvo cósmico donde la palabra Libertad se escribe con mayúsculas.



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