domingo, 23 de febrero de 2014

LENGUA DE SERPIENTE

La Pingolla: LENGUA DE SERPIENTE, publicada el 22 de febrero de 2014.

Que Gala Rodríguez Paniagua, más conocida por Ti Gala “La Moraña”, naciera y muriera el mismo día y el mismo mes (aunque no el mismo año), resulta cosa curiosa. Pero que ella y su marido, José Martín Sánchez (en el pueblo, Ti José “Galopo”), fallecieran de muerte natural en la misma fecha y en su propia casa, sorprende todavía más. Una hora menguada se llevaron los dos en aquel triste 16 de octubre de 1.952. Ella se fue con 77 años cumplidos, y él con 87. Virgilio Martín Rodríguez fue uno de sus hijos. Le apodaban “Zorongollo”. Crió a sus ocho vástagos en una huerta al sitio de “La Blasca”. Aún se mantiene en pie la humilde caseta, comida por las zarzas. De huertero pasó “Ti Vergilio” a negociante en temas de leñas y carbones. Y a la par que iba medrando en los negocios, dio en desarrollar un ingenioso lenguaje, todo él atiborrado de curiosos eufemismos a los que les colocaba sufijos despectivos, pero sin intención de ofender a nadie. Así, entraba en la taberna y pedía un “botellucu del pajarracu”, haciendo referencia a una cerveza del “Gavilán”. Al teléfono le denominaba el “cuernucu alcagüetucu”; a la motosierra, la “perruca cabreaúca”; al periódico, el “mentirosucu”... En una ocasión, cuando me contaba sus andanzas en la Guerra Civil, me relató: “Me metierun en la charracina del Ebru y una bellotuca rabiosuca m,aburacó la chambruca y me rehtregó de rahpajilón la sobaqueruca”. O sea sé: que, en la batalla del Ebro, una bala perdida le agujereó la camisa y le pasó rozándole la axila. Y siempre vaciaba sus palabras con su campechanería habitual. Si algo no le interesaba, repetía machaconamente: “¡Bobadúcah, bobadúcah, bobadúcah...! De aquí que se diluyera su apodo de “Zorongollo” y todo dios diera en renombrarle como Ti Vergiliu “Bobadúcah”.

Tenía gracia y desparpajo Ti Virgilio a la hora de soltar su lengua. Pero hay que reconocer que los eufemismos, si no son irrisorios, suelen ser políticamente perversos. Cuando se desvirtúan, que no era el caso del que fuera mi paisano, adoptan una actitud frente al lenguaje que tiende a abrazar la hipocresía, que no la honestidad. Ya lo decía el escritor británico George Orwell: “el tipo de lenguaje eufemístico sirve, en política, para lograr que las mentiras parezcan verdades y el asesinato respetable”. El Gran Jefe Indio de la tribu de los sioux, Thathanka Iyothanka (Toro Sentado), afirmó que “hombre blanco hablar con lengua de serpiente”. Y por echar al aire esta frase, junto con otras parecidas metidas por Joaquín Sabina en su canción “Cuervo ingenuo”, fue censurado Javier Krahe en los gloriosos tiempos del PSOE (1.986). No permitían los santones socialdemócratas, que no socialistas, que a Felipe González se le acusara de traicionar a la izquierda.

Zapatero también hizo sus pinitos eufemísticos, significando aquello de que “España no estaba entrando en crisis, sino en una desaceleración”. Pero los campeones de la perversa hipocresía eufemística han sido, con mucho, esta derecha del PP que tiene agañotadas a las clases trabajadoras. Personajes tan troleros, tan engañabobos y tan mezquinos como Rajoy, Fátima Báñez, Montoro, Luis de Guindos, Marina del Corral y otra gavilla de saqueadores se han hartado de escupir aquello de “movilidad exterior”, “préstamo en condiciones extremadamente favorables”, “impulso aventurero de la juventud”, “procedimiento de ejecución hipotecaria”, “flexibilidad del mercado laboral”, “dexindesación”, “optimizar recursos”... para no llamar por su nombre a la fuga de cerebros, al rescate de los bancos, a los desahucios, a la amnistía fiscal, al abaratamiento del despido, a las pensiones a la baja, a las privatizaciones, a las rebajas salariales y a todos esos descuartizamientos que han hecho con el pueblo trabajador. ¿Cómo llamarán, por ejemplo, ahora a lo ocurrido en aguas del Estrecho de Gibraltar, donde las olas del mar enfurecido claman justicia por haber despojado a un puñado de desheredados del mundo de sus pulsos vitales? Y ninguno de los responsables, aferrados como lapas a sus cargos y enrocados en sus negras almas de fariseos y falsos cristianos, tiene la dignidad de dimitir.
A Ti Virgilio le sonaba a chino el nombre de Quinto Tulio Cicerón. Pero éste se las amañó para que su hermano Marco, el que llegaría a ser cónsul de Roma, usara determinadas palabras y expresiones para robarle el voto al ciudadano. Corría el año 64 antes de Cristo. Siglos después, los campos nazis de exterminio mostraban en su frontispicio aquel terrible eufemismo de “Arbeit Macht Frei”, o lo que es lo mismo: “El trabajo os hará libres”. ¡Cuánto echo de menos los sanos e irrisorios eufemismos de mi amigo “Bobadúcah” ante la perversidad de las perífrasis, circunloquios y ambigüedades de gran parte de la casta política de hoy en día! ¡Malditas lenguas de serpientes!

lunes, 17 de febrero de 2014

LA NORIA DE LA MEMORIA

La Pingolla: LA NORIA DE LA MEMORIA, publicada el 15 de febrero de 2014.

“M, arrecuerdu cumu si juesi ahora mehmu. Era el segundu domingu d,agóhtu. Algúnuh andaban atrasáuh en la trilla, c,habían empezau a movilizal a loh mózuh pa la Guerra y faltaban brázuh en lah labórih”. Quien así hablaba era Manuel Montero Barroso, que había heredado el remoquete de “El Obispo” y, además, le decían Ti Mané. Y Ti Manuel, que era tocayo de su abuelo paterno, de quien heredó el apodo de “Obispo” y, a su vez, de su abuelo materno, al que motejaban Ti Canelo, me refería que todo el pueblo se revolucionó al ver llegar dos camionetas a la plaza. En ella venían guardias civiles y otros antruejados con la camisa azul. Los miembros de la corporación municipal habían sido detenidos, así como otros vecinos, entre ellos cuatro mujeres, todos ellos de izquierda. El Gobernador Civil impuesto por los fascistas, Fernando Vázquez Ramos, comandante de la Guardia Civil, no había logrado nombrar una comisión gestora en el lugar. Nadie quería ser cómplice del tiro en la nuca. Se bajaron de las camionetas y maniataron a los 22 vecinos. “Al frenti d,élluh venía unu del Ahigal, qu,era unu de deréchah que era un creminal y un asesinu -me contaba Ti Mané-, y si no llega a sel pol don Flugenciu el Médicu y pol don Rufinu el Cura, a tóh loh ventidóh loh marean pa,í pa cualquiel barrancu”. José María Domínguez Moreno (ya están tardando en nombrarle Cronista Oficial de la Villa), preclaro investigador e hijo de Ahigal, le puso nombre y apellidos a aquel cabecilla fascista: Julián Albarrán García, apodado “Chiripa”, oriundo de Mohedas de Granadilla, a quien el 21 de julio de 1936 había nombrado el Comandante Militar de Plasencia como presidente de la comisión gestora franquista de dicho lugar de Ahigal.

El genocida Julián Albarrán hizo muchas y a cada cual peor. En Ahigal, urdió el asesinato de los izquierdistas que estaban en el calabozo. Con la excusa de sacarlos a orinar por la zona de “El Caño”, tenía intención de matarlos, alegando, después, que habían intentado escaparse. Pero un falangista de los de verdad, honesto y cabal, descubrió el complot y le delató. “Chiripa”, al verse descubierto, se abalanzó sobre él y le destrozó la camisa azul. Desgraciadamente, poco después, un nutrido grupo de ahigaleños serían paseados por una panda de asesinos derechistas que habían usurpado una camisa color del mono del obrero, que no les pertenecía.

Masacraron a vecinos de Ahigal y a otros muchos miles en diferentes pueblos de España. Cunetas y barrancos llenos de cadáveres. “A vécih cuasi que ni loh enterraban –relataba Ti ManueL “El Obíhpu”. Jadían un cachu chabancu y, ¡hala!, allí loh tiraban, cumu en la jesa de “La Berrozana”, que loh guarrápuh jozaban y sacaban hahta loh brázuh y loh piéh de loh probecítuh”. Más de 150.000 todavía no reposan en los camposantos de sus villas y lugares. Recientemente, nos visitó el Relator especial enviado por Naciones Unidas, Pablo Greiff. Se reunió en Madrid con familiares y represaliados del franquismo. Él, junto con el abogado Carlos Slepoy, han manifestado que España está incumpliendo flagrantemente no solo la legislación internacional, sino la propia legislación y Constitución española, por no investigar el genocidio franquista. El Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias (GTDFS) ha instado al Gobierno español a “cumplir su obligación de buscar a los desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura”. Se emplaza al Ejecutivo de Mariano Rajoy a que asigne “los recursos de personal, técnicos y financieros suficientes para esa tarea, debiendo recibir las víctimas la adecuada reparación”. Y se le da de plazo, a más tardar, hasta el día 15 de noviembre del año en curso.
El Gobierno del PP sigue mirando para otro lado, haciendo ascos de la Memoria Histórica. Pero ya decía el escritor y poeta Johann Paul Friedrich Richter que “la memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados”. Al igual que nuestra imputada Infanta, tal Gobierno parece no acordarse de nada. Pero la memoria es noria que no se para. Tendrá el pueblo libre y llano, del que era parte Ti Mané, que apretarles las clavijas a unos y a otros para que les ocurra lo que aquel que, según Ramón Gómez de la Serna, “tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo”. Mi paisano, reseco y renegrido y no orondo como un obispo, que nació un día de La Pura de 1917 y falleció un 23 de septiembre de 1998 (efemérides del Cristo de la Paz, fiesta principal del pueblo), jamás supo quién era José Saramago, pero este ilustre escritor advirtió claramente: “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina con la indiferencia”.


domingo, 9 de febrero de 2014

CROMAÑONES.

La Pingolla: CROMAÑONES, publicada el 8 de febrero de 2014.

Ya íbamos siendo zagalones. Cuando en el lugar las ferias eran ferias, no como ahora, nos dio por comprar unos petardos. La tarde agonizaba. Las sombras invadían la calleja. Salustiano López Esteban estaba a la puerta del corral. Era proverbial su rabioso genio. Le conocíamos como Ti Salustiano 'Riquitio': Salustiano en recuerdo del único hermano de su padre, que murió de pulmonía con 24 años. Y 'Riquitio', extraño mote, heredado de su abuelo Ti Pablo y que pasó a su padre, Ti Quirino López Martín. Lanzamos unos petardos a sus pies y se llevó un susto de órdago. Se ciscó en todo lo de abajo y lo de arriba y, cogiendo una orejera de un arado, se lanzó sobre nosotros. Corrimos como alma acosada por demonio. Nos salvaron las sombras de la noche.

TI SALUSTIANO tenía un acusado prognatismo, por lo que presentaba una mandíbula cromañónica. Su primo Manuel Esteban Cabezalí , al que llaman en el pueblo Manolo 'El Guarrapino', me refería: "El mi primu Saluhtianu era ehcapá de charnihcal con lah ñáhcarah loh crihtálih de loh vásuh, cumu si roiera un cuhcurru de pan". Y no solo trituraba con sus piezas dentarias los vidrios, que, en sus años mozos, según cuentan, levantaba a una persona echada en el suelo, apresándola con sus recios dientes por el cinturón. Tristemente, Salustiano, el sobrino de Wenceslaa y Rolinde , que, en el fondo, era un alma buena, se nos fue para el reino de la nada en el otoño de 1982, cuando tan solo cargaba con 61 estíos a las costillas.

Hablando de prognatismos y mandíbulas, no se puede comparar el mazacote mandibular superior de la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho , con la conformación bucal de Ti Salustiano, ya que éste, de haber vivido, jamás le habría dicho a ese pequeño gremlin que es nuestro Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro , piropos como ese de "eres el ministro más deseado". Ocurrió en esa convención que la derecha ha celebrado recientemente en Valladolid. La faena la remató Susana Camarero , secretaria ejecutiva de la formación pepeísta, afirmando del andaluz que, sin lugar a dudas, era el ministro más querido por todos los españoles. ¡Tiene guasa la cosa! Ahora, cuando el número de parados subió el pasado enero en 113.097 personas respecto al mes anterior. Bien dice el refrán que "se necesitan dos años para aprender a hablar y setenta para aprender a callar". Pero no calla la catalana, la que por su prognatismo cromañónico, tal que las etnias bantúes y otros negroides, haría furor en el antiguo Egipto, pero no dentro de los cánones de la belleza griega.

Si que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas", afirma un proverbio árabe. Al fresco le trae a otro cromañón, cuyo prognatismo tan solo es virtual, dicho adagio. Porque patética es la figura de Paco Marhuenda , director de ese medio cavernario que llaman La Razón, cada vez que abre la boca en las muchas tertulias a las que asiste. Ya no sabe ni qué decir para defender visceralmente a las tropas del PP y a su comandante en jefe, el señor Rajoy . Cuando le llevan la contraria, su subconsciente franquista solo ve contubernios de la izquierda o toda una conjura de tontos (se nota que él no se mira en el espejo). Atrás no se le queda el macho de la piara, el que, con la que está cayendo, se le ocurre ponerles un sueldo a la que, en tiempos, fue su Elena de Troya pero de la que hoy dicen muchos que es esposa despechada, y a su nuera, la princesa plebeya y a la que el escritor y periodista Aníbal Malvar la ha motejado, por sus últimos hechos, como La Quinqui.

EL REY Borbón, que tuvo antecesores con acusado prognatismo cromañónico como lo tuvieron los Austrias (¡ay de la endogamia!), ha declarado, con su voz cansina y gangosa, ante el cuerpo diplomático, que "hay motivos para el optimismo". Se le olvidó decir que "para los de siempre" Y tuvo la desfachatez y cara dura de espetarnos que los capitales extranjeros han regresado a España y están creando empleo. Mejor que se busque a otro 'negro' para que le escriba los discursos y deje de montarnos tan penosos circos. Más le valía aclararnos a todos los españoles su patrimonio y escuchar a Sigmund Froid : "Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla".

Me caía simpático Ti Salustinao 'Riquitio, pese a sus ratos de mala leche. Ya quisieran para sí su cabal y bien conformado prognatismo los habitantes de la actual caverna. Pero el paisano pertenecía al pueblo llano, como esos paisanos del barrio burgalés de Gamonal y como tantos otros, que hartos del corrupto bipartidismo, vuelven a las asambleas y al concejo abierto y se levantan, airados, contra los paraísos políticos y las sectarias e interesadas decisiones municipales. Hasta en nuestra penillanura bellotera comienzan a fermentar movimientos autogestionarios, sin intermediarios, que pueden dar mucho que hablar. Atentos a esa inexplicable, antiestética y anticiudadana gasolinera automática que nos quieren incrustar en medio de la cacereña urbanización Ronda. El mercantilismo neoliberal no lo digieren los asamblearios. No olvidemos que muchos pensadores han significado que el español es un anarquista en potencia, pero no lo coetáneos cromañones que viven en sus confortables cavernas.

Buenos días.

¡FÍATE DE LA VIRGEN!

La Pingolla: ¡FÍATE DE LA VIRGEN!, publicada el 1 de febrero de 2014.

Él era el hombre que confiaba en los caballos.  No en la Virgen ni en los santos.  Siempre tuvo dos o tres preciosos alazanes.  Se le daba bien el oficio de mamporrero.  Sacó sus buenos cuartos en la remonta de sementales.  Le pusieron el apodo de “El Burranco”.  “A mÍ me pusun Burrancu –decía riéndose sanamente- cumu a ótruh le pusun Matabúrrah” (también hay tal mote en el lugar).  

Pero a Emilio Caletrío Montero le colgaron un segundo sobrenombre: Santana.  Referían que su madre, Ti Luisa Montero Caletrío, era muy beatona; siempre estaba con los santos y las vírgenes y metida en la sacristía.  “Se gahtaba lah pérrah -me relataba Ti Miliu- na,más que en vélah y maripósah pa lah lamparíllah, que a tóah hórah lah tenía ancendíah, y le regalaba guarrapínuh y quésuh a San Antoniu”.  Dieron los vecinos en llamar a su madre Santa Ana, y de ahí su segundo mote.  Pero nuestro paisano no veía rendimiento a las beaterías de su madre, que el lobo hacía sus lobadas en el rebaño que asistía su padre, Ti Robustiano Caletrío Miguel, y de nada servían los responsos.  Él solo confiaba en los caballos.  Cuando solo quedaban 23 días para que acabase la Guerra, Emilio fue de los que embarcaron en El Castillo de Olite.  Había pasado las de Caín alistado en el regimiento de infantería Zamora 29, con los nacionales.  El 7 de marzo de 1939 las baterías de costa de Cartagena acertaron de lleno al barco.  Los cuerpos destrozados se contaron por cientos.  Emilio no sabía nadar pero se arrojó al agua, agarrándose a un tablón.  Fue uno de los 294 supervivientes sanos y salvos entre los 2.112 hombres que transportaba aquella embarcación.  Un gran amigo suyo, vallisoletano, católico a machamartillo, con el “Detente” al lado del corazón y muchas estampas en los bolsillos, se puso a rezar de rodillas, en la cubierta del barco.  “Yo le grité pa que se tirara al agua y s,agarrara al mi tablón -contaba Ti Miliu “Santana”-, peru jincó el poleu, y esu pol no correl y fialsi de loh sántuh y la Virgin”.

     Hizo bien nuestro amigo en confiar más en los caballos que en mitologías y providencias, cosa que no han hecho la Ministra de Trabajo Fátima Báñez, que ha cifrado la salida de la crisis en el capote que echará sobre nuestras espaldas la Virgen del Rocío, o el Ministro del Interior, Jorge Fernández, plenamente convencido de que Santa Teresa está intercediendo por España en estos tiempos tan calamitosos.  Ecos nos llegan del general Franco y sus venturas y desventuras con la mano incorrupta de la mentada santa.  Cuando todo un rosario (nunca mejor dicho) de cargos y carguchos de las derechas de este país, cegados por su miopía y convertidos en títeres de los glotones tiburones del mundo de las finanzas y de ese capitalismo que carece de alma, son incapaces de enderezar nuestra microeconomías y al pueblo trabajador se la siguen dando en el mismo carrillo, se cobijan bajo sacrosantos mantos y aguardan el milagro.  Así, no es de extrañar que el Gobierno del PP condecore a la Virgen del Pilar con la Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil.  O el alcalde de Granada, el pepeísta José Torres Hurtado, entregue la medalla de oro del consistorio granadino a la Virgen de las Angustias.  O que el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, borre el nombre de una calle para dedicársela a la Virgen de las Mercedes.  Y podríamos seguir y seguir… Mas no solo gente del PP, que también entran en nómina alcaldes del PSOE y concejales de UPyD.  Ecos del general fascista Queipo de Llano ciñendo su fajín de general a la sevillana imagen de la Esperanza Macarena.

     Mucho vil metal revistiendo y pendiendo de representaciones sacras, casi convertidas en becerros de oro.  Criminal y abyecto cuando ese oro procede del sudor del pueblo y ha sido obtenido a base de tijeretazos y latigazos.  Ecos evangélicos advierten: “Vuestras riquezas están podridas y vuestras ropas están comidas de polillas.  Vuestro oro y plata están enmohecidos y su moho testificará contra vosotros” (Santiago 5: 1-4).  Ti Milio “El Burranco”, el que casó con Marcelina Calle Montero (los dos nacieron el mismo día del mismo mes y del mismo año: 4 de abril de 1913), hombre bueno, honesto y dicharachero, sabía más que de sobra que había que correr y no fiarse de la Virgen.  “De santu que comi, no me véngah a dal razónih”, expresaba muchas veces.  Y es que, como dice otro adagio, “a los tontos y a los pastores les hace la Virgen apariciones”.  Nosotros añadiríamos: y a la caterva de don Tancredos y don Inútiles que nos quieren con cilicios y en perenne ayuno.
     

¡VIVA CARLOS V!.

La Pingolla: ¡VIVA CARLOS V!, publicada el 25 de enero de 2014.

Fue un año en el Cristo Viejo, a finales de septiembre. La zarpa de la emigración le había arrancado de su pueblo y en Colmenar Viejo transcurría su vida. Era mozo solterón y yo andaba entrado en quintas. Juntamos el día con la noche. Entre trago y trago, me habló de tiempos de matanzas. Costumbre era salir, cuando se sacrificaba el cerdo, tocando tapaderas de latón por las calles. Era cosa de muchachos, bajo la luz de las estrellas. A veces, se echaban “zajumériuh” (también les decían la “ajiná”) en las casas. Pelos de viejas y cuatro bolas picosas metidas en un bote, a los que se prendía fuego. Atosigaban y olían a perros. Aquella noche, con una helada que cortaba como alfanje, lanzaron un “zajumeriu” en el corral de Don Blas González Pascual. La cuadra desembocaba a un rincón de la calleja de “Los Calvos”, que venía a ser, antes de que llegaron los alcantarillados y saneamientos, un urinario y cagadero público. Pedro Jiménez Rodríguez, al que todos llamaban Perico “El Topo”, también estaba de matanza. Sobre él cayeron las culpas. Al día siguiente, el maestro Don Blas, que ponía gran énfasis para enseñar pero también para zarandear la mano, le llamó en el recreo. Perico iba a la escuela de los grandes. El maestro de la vara le interrogó: “-¿Quién es Carlos V? Perico, ni corto ni perezoso, le respondió: “-¡El que fue ladrón y mehíhtru! Don Blas se rió malévolamente y le dijo: “-No, Carlos V fue el que le dijo a los comuneros: por una que me deis, yo os daré cinco”. Y le pegó tal somanta que no se olvidó de ella en los años que vivió.


El pasado 17 de enero nuestro periódico EXTREMADURA sacaba, en portada, una grandiosa foto en la que aparecían Passos Coello, Mariano Rajoy, el príncipe Felipe, Durao Barroso, José Antonio Monago y Amadeo Rodríguez. Foto de familia en la comarca de La Vera, con motivo de la entrega del Premio Carlos V de la Fundación Academia Europea de Yuste. Detrás, estaban los escuderos de turno. No sé por qué, pero me recuerda a otra fotografía -tal vez virtual- que creo haber visto en no sé dónde. Allí, a finales de los 60 del pasado siglo, se retrataban Marcelo Das Neves Alves Caetano, último primer ministro del Estado Novo portugués, de tendencia fascistoide; Luis Carrero Blanco, vicepresidente del Gobierno franquista; el príncipe Juan Carlos; Federico Gerona de la Figuera, Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento de Badajoz, y Juan Pedro Zarranz y Pueyo, obispo de Plasencia. Faltaba Jean Rey, primer Presidente de la Comunidad Europea, ya que, en aquel entonces, Durao Barroso tenía 13 años y no era siquiera militante del maoísta MPPP portugués. Poca diferencia entre las dos fotos, en lo que se refiere a las cabezas pensantes, tanto civiles, militares y eclesiásticas. Conservadurismo y neoliberalismo, con cierto y alcanforado tufo monárquico. Un cóctel perfecto. Y todo para traspasar la corona del César Carlos a la cabeza del que fuera maoísta y hoy es Presidente de la Comisión Europea, que se ha embolsado 45.000 euros por el mentado premio, como si no tuviese bastante con los 300.000 euros que arrepaña todos los años. Y el PP-PSOE regional aplaudiendo a rabiar al “troikero” y padrino del trío de las Azores.
Perico “El Topo”, el que se nos fue tempranamente por mor de un letal cangrejo que puso diabólicos huevos en su mediastino, había hecho de “madre”, siendo muchacho, muchas veces en los juegos, pintando con aquella retahíla de: “Una, doh, treh, cuatru y cincu, ¡viva Cárluh Quintu: ladrón y meníhtru!” Para él aquel flamenco que murió en Yuste era, a su vez, ladrón y ministro. A su manera, no iba muy equivocado, que entrampado estuvo aquel emperador con los banqueros alemanes e italianos y, en 1551, la deuda estatal de España ascendía a 7 millones de ducados. Los comuneros, que expresaban el descontento de las capas populares y el rechazo al orden social basado en el régimen señorial, se alzaron en armas contra aquel Carlos que apenas hablaba español. Hoy, otros Carlos y otros aspirantes a ministros siguen campando a sus anchas, robando y corrompiendo cuanto tocan. Razón tenía el grupo “Eskorbuto” cuando cantaba: “Este maldito país es una gran pocilga”.
Posiblemente, haya que armarse de “zajumériuh” y arrojárselos a tanto depredador como anda suelto. El barrio burgalés de Gamonal ya ha hecho temblar a más de dos. La gente de orden, los ricachones, la derecha de siempre y la izquierda deslavazada tiemblan ante el movimiento asambleario. Que tiemblen, aunque como decía el anarquista Pierre Joseph Proudhon “el mayor obstáculo que la igualdad ha de vencer no es el aristocrático orgullo de los ricos, sino el egoísmo indisciplinado de los pobres”.




ENTRE TROLAS Y TRILEROS.

La Pingolla: ENTRE TROLAS Y TRILEROS, publicada el 18 de enero de 2014.

Para los anales de la historia local quedarán las sanas diatribas entre dos Juanes: Juan de la Cruz González Pinero y Juan Blanco Redondo, el primero conocido por Ti Juan “Catorce” y el segundo por Don Juan “El Maestro”. Ambos las hilaban fino. Si el maestro mostraba su ilustración, el “Catorce”, analfabeto pero de gran inteligencia natural, sacaba a relucir su ingenio, su agudeza y su socarronería. Ti Juan “Catorce” matrimonió con Andrea Iglesias Martín, a la que, por rebote, se la llamaba Ti Andrea “La Catorza”. Los dos nacieron en el noviembre de la octava década del siglo XIX y fallecieron un mes de octubre del siglo XX: él en 1969 y ella en 1972. Recuerdo un año, siendo yo un chaval de cabás y de calzonas, cuando acarreábamos musgo para el belén de la iglesia y las Navidades se pintaban de realismos mágicos, en que coincidimos con Ti Juan “Catorce” en la calleja de “Valdelagares”. Nos apiñó a su vera y nos habló del legendario naranjo que tenía en su huerta, escondida entre canchales por el paraje de “El Batán”, junto a la Rivera del Bronco. Y nos habló de que aquel naranjo lo guardaba un perro con tres cabezas. Por una de sus bocas arrojaba fuego; por la otra, veneno, y por la tercera, pegaba unas dentelladas que arrancaba de cada viaje un kilo de carne. Y para curarse en salud, nos advertía: “No se voh ocurra il pa esi sitiu, que el perrón ehtá siempri alerta y, en un trihtráh, deja de cuerpu presenti a loh que no rehpetan loh biénih ajénuh y a loh que echan múchah gabólah”. Luego, sacando del bolsillo una oronda naranja, la peló y, repartiéndonos los gajos, nos explicó: “Ehta naranja eh de la críah; entoavía no s,ha jechu grandi, que lah grándih llegan a pesal máh de 30 ónzah”.

Aquellos dos Juanes, grandes amigos, sabían construir con tino las trolas que se contaban, que chispeaban como la tradición picaresca hispana. En cambio, nuestro bien o mal amado Rajoy no ha brillado a la hora de contarle los embustes al emperador Barack Obama. Y es que tales embustes, aparte de carecer de gracia y magia, rayaban en la mendacidad. Hasta la misma Rosa Díez, la de UpyD, ha exclamado: “Antes iban a Lourdes y, ahora, van a la Casa Blanca”. También otros marchaban, antes, a Roma a recibir la bendición papal y ahora van a humillarse ante los pies del Tío Sam. En bandeja le ha servido Rajoy el liliputiense crecimiento del 0,3 del PIB en el último trimestre. Y Obama ha respondido que España se recupera gracias al liderazgo del gallego y que presiente en el horizonte buenas noticias económicas para nuestro país. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. ¡Menudo par! El uno, flamante Nobel de la Paz, cuando en el momento de recibir el premio docenas de civiles inocentes en Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia y otras partes caían víctimas de las acciones militares de los EEUU de Norteamérica. En los últimos 12 años, se calcula que las intervenciones directas o indirectas del imperialismo yankee han supuesto más de un cuarto de millón de víctimas civiles, entre ellas muchos niños. No es extraño que el comentarista Ernesto Luyo Arias, muy ligado a la Universidad Nacional Peruana, después de analizar la esclavitud del actual presidente norteamericano al dólar y a las grandes empresas armamentísticas y petrolíferas, haya afirmado que “Barack Obama no es sino la versión negra del psicópata gringo George Bus”.

El otro, nuestro Don Tancredo y barbudo presidente, aún no ha salido del anestesiante encantamiento por haber estrechado la mano del moreno Emperador. Avezado en las lides del embuste, para sí sigue diciendo: “Mientras más mentiras cuento, menos me parece que miento”. ¡Que desgracia! Ya lo dijo el dramaturgo y novelista Tennessee Williams: “La única cosa peor que un mentiroso es un mentiroso hipócrita”. Y el afamado escritor cartagenero Arturo Pérez Reverte ha dejado caer que “la imperturbable desvergüenza de Rajoy es admirable, y la de los suyos también, que nunca unos pocos mintieron tanto a tantos y en tan poco tiempo”.

Nada que ver esta pareja del negro y el blanco con aquellos dos Juanes, paisanos míos, a quienes aplaudían y les reían las sanas y graciosas trolas su auditorio sanchopancesco. No sería extraño que al par de trileros blanquinegros los devore el perro de las tres cabezas que guardaba el naranjo de Ti Juan “Catorce”, que siempre se dijo que “más presto se coge al mentiroso que al cojo”. Y máxime si el mentiroso se vuelve un mendaz crónico, gasta afiladas tijeras y mete la mano en las alforjas ajenas.

JAQUE AL REY.

La Pingolla: JAQUE AL REY, publicada el 11 de enero de 2014.

Era duro como las piedras y “canchalero” de pura cepa. Fue un genial tamborilero. También fue pastor y, en el año 2000, se nos fue a pastorear el rebaño de estrellas de otras galaxias. Tío José García Domínguez nació y murió en Aceituna, su pueblo. En cierta ocasión, nos vino a pasacallear, contratado por una peña de festejos de la que este escribidor era secretario. Anochecía y, al pasar junto a una vivienda del lugar, me dijo: “-Aquí ehtaba “El Ehcapi”, qu,era una taberna que tenía Tío Zacaríah “Chapaprieta”. En Aceituna, como en tantos sitios, dicen “Tío” y no “Ti”. Me chocó el nombre del bar y el mote del dueño. Tío José me explicó que lo de “El Escape” venía porque, cuando sus paisanos regresaban del mercado dominical de Ahigal, los hombres tomaban la espuela en esa tasca mientras las mujeres, ataviadas con sus sombreros de bálago, de anchas alas, que ellas mismas se fabricaban, esperaban pacientemente a la puerta, cuidando de las caballerías. Luego, al terminar la última ronda, salían al escape camino de Aceituna. Y “Chapaprieta” llamaban a Ti Zacarías Dosado Gutiérrez porque, siendo mozo, se presentó en las fiestas de San Sebastián, en Aceituna, con un espeso bigote. Al preguntarle por el mostacho, Ti Zacarías les dijo: -“M,he dejau un bigoti cumu Joaquín Chapaprieta, qu,ési eh de loh míuh”. Ti Zacarías se refería, claro está, al político republicano que llegó, en 1935, a Presidente del Consejo de Ministros.

Los “canchaleros” de Aceituna salían mal que bien por sus pies, con su carga de vino a cuestas, del bar “El Escape”. Trasponían la puerta honradamente. Pero no pueden decir lo mismo toda esa panda de impresentables que, beodos por la corrupción que no por el vino, no atinan con la salida y van cayendo amontonados, unos encima de otros. Ahora se ha sumado a la tropa la infanta doña Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia. ¡Qué ínfulas de megalómanas grandezas con nombre tan kilométrico! El juez José Castro Aragón, hombre de nombre normal y de recios apellidos, ha imputado a la hija del Rey, el cual, como la teutona y calvinista Angela Merkel, anda ahora pisando huevos con cuatro pies. Rafael Spottorno, aquel que formó parte de la avarienta decena de ejecutivos de Caja Madrid que se repartieron 25 millones de euros de sobresueldo el año en que dicha entidad fue rescatada con 4.465 kilos, es el Jefe de la Casa Real. Hace pocos días, hablaba del “martirio” que estaba sufriendo esa palaciega Casa. Pero para martirio el que sufren miles de españoles a causa de los que les están robando impunemente a manos llenas.

Se angustia la Casa Real, cuya máxima cabeza no permitió que se tensionaran por la ansiedad su amada hija Cristina y el Iñaki, su presunto golfante yerno, ansiosos por comprar el palacio de Pedralbes, por lo que les hizo lo que muchos califican de un oscuro préstamo de 1,2 millones de euros. Un españolito de a pie, a razón de sus ingresos anuales, tardaría 92 años en ganar tan astronómica cantidad. Las sospechas quedan cercenadas ante la inimputabilidad del Rey. Sabido es que el monarca español es tan inimputable ante la Ley como los individuos que acreditan un trastorno mental eximente. ¡Inaudito! No obstante, la imputación a la Infanta constituye de alguna manera un jaque al rey, o sea, a la antidemocrática, disfuncional y obsoleta monarquía. Ya lo decía Joaquín Sabina: “La monarquía es un déficit democrático que sufrimos por herencia”. Y el insigne escritor francés Víctor Hugo remataba la faena advirtiendo que “los reyes son para aquellas naciones que están en pañales”.


     Difícil va a ser librarse del jaque, pues los atacantes son muchos y escurridizos y, además, van sobre las grupas de los caballos de las encuestas y, para más inri, extienden sus amenazas al resto de las casillas. No están, tampoco, en pañales los atacantes y tienen a su favor que las huestes enemigas están noqueadas y no encuentran la puerta de salida (¡ay de los Vellido Dolfos que a traición se las abran!), al contrario que los arriscados “canchaleros” de Aceituna, los que llamaban “Chapaprieta” a Ti Zacarías Dosado.